Por mi parte, en cuanto toque el asiento, mis ojos cayeron rendidos y mi mente empezó a soñar...
Cuando por fin pude abrir los ojos, nos encontrabamos en la bella ciudad de Amozoc, en el estado de Puebla.
Bajando del autobus nos recibió una ligera neblina y un frio que se nos calaba en los huesos. La orden: Una hora para desayunar y volver a subir al autobus.
Después de media hora de hacer fila para poder pasar al baño, caminamos cuadras arriba descubriendo un pueblito lleno de color y tradición, donde la mayoria de sus habitantes viven de la venta de figuras tradicionales navideñas. San Joses, Marias y miles de niños Dios, en diferentes tamaños y materiales, junto con borregos, pastores, patos, pozos, nopales, gallos, becerros... Entre otras muchas figuras que se utilizan esta navidad para poner el tradicional nacimiento. Sin dejar de aprovechar las ofertas, me di a la tarea de buscar un nacimiento bueno, bonito y barato para mi nueva casa -porque aún no tenía nacimiento-, y así encontré un nacimiento compuesto por 12 figuras, de un poco más de 30 cm de alto, pintado a mano con vivos en dorado, a tan solo $180.00 pesos.
Después de encontrar mi nueva adquisición, el tiempo restante lo dedique a comerme una rica y saludable torta que mi mamá llevaba preparada, mientras caminaba entre puestos coloridos de lo que parecía un gran tianguis.
Justo cuando topamos de frente a una gran loma, el operador nos indicó que habíamos llegado: El Santuario del Niño Doctor nos esperaba a escasas cuadras.
Nos dirigimos, en primer lugar, a visitar el templo. La iglesia era muy hermosa, con grandes murales pintados en la pared, y cientos de feligreses entrando y saliendo. Mientras mi madre junto con mi hija rezaban sus devocionarios, mi hermano y yo, nos dimos vuelo filmando y tomando fotos en el interior y en el atrio del lugar.
En cuanto salimos de ahí, cruzamos la calle para tomarnos un par de fotos en la plazuela que se encontraba enfrente, muy linda por cierto, donde en el centro se encontraba una torre con un reloj, igualmente lindo.
A las 7:00 pm, el autobus partió de vuelta a Córdoba, y yo, regresé con un pedacito de Puebla en mi corazón.
