Por motivos varios, me tocó dormir en casa de mi madre, bueno, si es que se puede decir que dormí, por que toda la noche nos la pasamos buscando un grillo.
Cuando nos fuimos a acostar y apagamos las luces, empezó la serenata, chirrido tras chirrido cantando y como es normal, retumbando el eco por todos lados. Se paró mi madre prendió las luces y empezó la busqueda... Al parecer el desgraciado patudo se encontraba por la cabecera de mi cama, así es que mi madre me pidió que me parara y moviera la cama para atraparlo. La obedecí... y nada, continuamos moviendo todo, y el grillito cantaba y cantaba retumbando su cantar por toda la casa. Hasta que por fin -creo yo, se hartó de reirse de nosotras y se fue a dormir- se calló y todo volvió a la calma. Volvimos a la cama, y apagamos las luces... Y entonces, me dí cuenta que no se había hartado de reírse de nosotras; pues en cuanto apagamos las luces empezó de nuevo la canción "brrrrrrr Brrrrrr". Mi madre grito un !ay! de coraje y se volvió a parar, a parar de pies otra vez toda la casa.
Se me hizo raro tanta insistencia de su parte y le pregunte que ¿qué tenía de malo? ¿acaso le molestaba tanto un chirrido para dormir? Me dijo que no era el sonido, sino el presagio. ¿Presagio??? Y empezó a contarme la historia: Resulta que cuando era una niña, sucedió lo mismo en su casa, y su padre los hizo -a ella y todos sus hermanos- pararse para buscar al grillo hasta encontrarlo y matarlo, pues les dijo que el grillo cantando insistentemente auguraba la muerte de alguien de la familia. Ellos no hicieron mucho caso al comentario, pero lo cierto es que nunca encontraron al grillo, y el grillo nunca se calló... y al poco tiempo su papá murió.
Así es que ¡Aguas!, por que la abuela dice tambien, que no sólo cuando el grillo canta se anuncia una muerte, también cuando canta un buho -recuerden el dicho: "cuando tecolote canta, indio muere"-, o cuando cantan en parvada las palomas cocoteras. El chiste de esto no es que canten por cantar, sino que lleguen a tu casa, y canten insistentemente, y aunque los ahuyentes no se vayan...
Lo bueno es que el patudo en casa de mi mamá si se calló...













